Arranca la sección de literatura de Fructuoso Bartol

Queda inaugurada la sección de literatura: habla Fructuoso Bartol

En estas líneas, y según me vaya permitiendo mi azarosa vida, iré relatando mi experiencia como escritor. Responderé a cualquier pregunta acerca de literatura y de escritura que se me plantee. Prometo sinceridad, no infalibilidad.

Mientras tanto, como he dicho, contaré mi experiencia como escritor.

fructuoso bartol - el gilipollas

El Gilipollas de Fructuoso Bartol

Todo comenzó en la adolescencia, época difícil donde las haya. La juventud es atrevida, y su mezcla con la ignorancia la hace todavía más valiente. A menudo te convierte en un enérgico montón de mierda. Por aquel entonces me dio por beber, drogarme y, finalmente, por escribir.  De los comienzos, recuerdo dos relatos destacables: “Sargento Mathias” y “Me rio de ti, gilipollas”, que se perdieron para siempre en el herrumbroso vórtice del tiempo. No había móviles, ni internet. Descansen en paz allí donde estén. La mala vida hizo que abandonara mi afición por la escritura, que retomaría más tarde. Años después. Cómo pasa el tiempo…

Cuando mi ánimo se tranquilizó y la fogosidad de los tiempos púberes se fue calmando, en igual medida el gusanillo de la escritura comenzó a recuperar el terreno perdido. De esta manera me fueron viniendo a la mente relatos surgidos del pozo en el que se había convertido mi mente. Quizá sea por eso, o bien por una personalidad que tiende a la tragedia, todos los escritos que emanan de mi cabeza tienen un trasfondo triste, enfermizo, anárquico en las formas y profundo en el interior. Mi agente literario, porque tengo agente literario como tienen los famosos, me insiste en que no abandone mi vena triste, pues es la única que me puede otorgar algún reconocimiento en cuanto a labores de escritura se refiera. Creo que pretende que me suicide y que lo escriba.

Quizá sea así. Quizá no sea más que otro triste escritor de cosas tristes, que espera tristemente su oportunidad. Quién sabe. No me importa.

Y hasta aquí la primera entrega. Ruegos y preguntas a la salida. Hay pastelitos.

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